viernes, 1 de mayo de 2026

Ayuntamiento de Guayubín destaca el valor del trabajo y reconoce a la clase trabajadora


El Ayuntamiento de Guayubín, encabezado por el síndico César Molina, realizó un emotivo mensaje de reconocimiento en honor a todos los trabajadores y trabajadoras del municipio, resaltando su papel esencial en el desarrollo de la sociedad.



En su declaración, las autoridades municipales expresaron que rendir homenaje a la clase trabajadora es también valorar el esfuerzo diario que sostiene el crecimiento de la comunidad. “El trabajo es más que una labor: es esfuerzo, es dignidad y es la base sobre la que construimos un mejor futuro para todos”, destaca el mensaje difundido por el cabildo.


Asimismo, el Ayuntamiento reconoció el compromiso, la responsabilidad y la dedicación de cada persona que, desde su área, aporta al bienestar colectivo, ya sea en el sector público, privado, agrícola o comercial.


El alcalde reafirmó que cada trabajador representa una pieza clave en la construcción de una sociedad más fuerte, solidaria y en constante avance, reiterando el compromiso de la gestión municipal de seguir impulsando iniciativas que favorezcan el desarrollo integral de Guayubín.


Con este reconocimiento, el cabildo local se une a las celebraciones que honran la labor de quienes, con dedicación, contribuyen al progreso de sus comunidades.

Historia de la ñemolea dominicana



La ñemolea es uno de esos platos que no nacieron en libros ni en restaurantes, sino en la vida dura del campo dominicano, especialmente en la región del Cibao. Su historia está marcada por la necesidad, la creatividad y la tradición.


🌾 Origen humilde


Desde hace generaciones, el maíz ha sido un alimento clave en la isla. En las comunidades rurales, donde el dinero escaseaba, la gente buscaba formas de hacer comidas que rindieran mucho con pocos ingredientes. Así surge la ñemolea: una mezcla de harina de maíz cocida con carne o vísceras, bien sazonada.


No era un plato de lujo, sino de supervivencia. Se hacía con lo que había a mano, muchas veces partes del cerdo que no se vendían fácilmente, como hígado o bofe.


🔥 La cocina del fogón


La preparación tradicional se hacía en fogones de leña, en grandes calderos. Era común cocinar ñemolea en:


Jornadas de trabajo agrícola


Tiempos de cosecha


Reuniones familiares en el campo



Por su consistencia espesa y su alto contenido energético, era ideal para quienes trabajaban desde temprano en el conuco.


🐖 Cultura de aprovechamiento


En el campo dominicano siempre ha existido una regla no escrita: no se desperdicia nada. La ñemolea refleja esa cultura, aprovechando cada parte del animal y combinándola con maíz para alimentar a muchos.


🗣️ Un nombre de tradición oral


El término “ñemolea” no tiene un origen documentado. Es una palabra del habla popular, transmitida oralmente. Como muchos platos criollos, su historia no está en archivos, sino en la memoria de los pueblos.


❤️ De necesidad a identidad


Con el tiempo, la ñemolea pasó de ser comida de campo a convertirse en un símbolo de:


La identidad cibaeña


La cocina tradicional dominicana


La creatividad del pueblo



Hoy no es tan común en las ciudades, pero en pueblos del noroeste y zonas rurales todavía se prepara y se recuerda con orgullo.



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En pocas palabras, la ñemolea es más que comida: es historia del campo dominicano servida en un plato.

jueves, 30 de abril de 2026

Entre Totoka y El Mello:LA CARTERA MILLONARIA… QUE ERA PURO PERIÓDICO


En el corazón de Guayubín, donde el calor aprieta pero el relajo nunca falta, estaba el famoso Guayabo Bar, punto de encuentro de todo el que quería beber, hablar de pelota y arreglar el país… sin arreglar nada.



Aquella noche, como de costumbre, estaban Totoka y El Mello, dos camareros veteranos, más rápidos sirviendo tragos que resolviendo su propia vida. Mientras esperaban clientes, tenían el debate encendido:


—Te lo digo, Mello, ese equipo no sirve…

—¡Pero ven acá Totoka! ¿Y tú sabes más que los peloteros?

—Más que ellos no, pero más que tú sí…


Entre política, béisbol y teorías sin base, se les iba la noche… hasta que entraron Peluchón y Carlos “El Kulu”, dos tigueres conocidos por beber fiado… y pagar cuando se acordaban.


Ese día venían “resueltos”: habían hecho un serrucho y juntaron para una tercia de ron añejo. Pero lo que traían no era solo sed… era maldad.


Se sentaron, pidieron su trago, y entre risas empezaron a planear una vaina:


—Oye Kulu… vamos a hacerle una vuelta a esos dos…

—¿A Totoka y al Mello?… tú eres malo, Peluchón… dale.


Agarraron una cartera vieja, parecida a la que usaba un tal Yamba, un diplomático haitiano que siempre llegaba con un bulto “buchú” de dólares. La llenaron de papel periódico bien picadito, del tamaño de billetes, y la tiraron disimuladamente cerca de la pista de baile.


No pasó ni un minuto…


—Totoka… ¿tú estás viendo lo mismo que yo? —susurró El Mello con los ojos como dos faroles.

—Coño Mello… esa no es la cartera de Yamba… esa vaina está llena de papeleta…


Totoka, más rápido que un robo de base, disimuló una conversación con los clientes, caminó como quien no quiere la cosa… y ¡fuácata! le echó mano a la cartera.


—¡Agárrala ahí! —le dijo al Mello, tirándosela como si fuera una pelota.


Las luces de la pista, cambiando de colores, hacían que los papelitos brillaran como euros nuevos. Ya ellos estaban soñando:


—Mello… esta noche nos fuimos…

—Olvídate Totoka… hoy no fregamos ni un vaso más…


Se acercaron donde la administradora, conocida como La Jamaiquina, mujer seria pero con ojo de tigre.


—Jefa… la noche está floja… déjenos dar una vueltica por las patronales…

—¿Y quién va a atender aquí?

—Tranquila jefa, tómese cuatro Corona… yo pago dos y Totoka dos…


La Jamaiquina los miró raro… pero aceptó.


Y ahí van los dos, caminando rápido, aguantando la risa, hasta llegar a la esquina de Chenchita.


—Ábrela, Mello… ábrela…

—Espérate… espérate…


Abrieron la cartera…


Fuaaaaaap.


Silencio.


Ni dólares.

Ni euros.

Ni pesos.


Papel periódico.


El Mello se quedó con la boca abierta. Totoka con la mirada perdida. El aire parecía más caliente.


—…Mello…

—Dime…

—Nos jodimos…


Regresaron al bar con el moco pa’ abajo, sin decir una palabra. Cuando entraron, Peluchón y El Kulu estaban doblados de la risa.


—¿Y qué fue Totoka? ¿Ya cambiaron los dólares?

—¿Te rindieron o no te rindieron? —dijo El Kulu entre carcajadas.


La Jamaiquina, desde la barra, solo dijo:


—Yo sabía… ustedes dos no dan un golpe bueno ni que se lo regalen.


Y desde ese día, cada vez que alguien veía a Totoka y al Mello emocionarse por algo fácil, en Guayubín decían:


“Cuidado… que eso puede ser periódico otra vez…” 😂

DE ÚLTIMO MINUTO | TRÁGICO ACCIDENTE EN VILLA SINDA (KM 31)


En horas de la mañana de este jueves se registró un lamentable accidente de tránsito en la comunidad de Villa Sinda, a la altura del kilómetro 31 de la autopista Duarte.




De acuerdo con informaciones preliminares, una persona perdió la vida tras impactar la motocicleta que conducía contra la parte trasera (cola) de una patana. El hecho ocurrió en circunstancias que aún están siendo investigadas por las autoridades.

Versiones extraoficiales indican que el fallecido presuntamente se dedicaba a la venta de recaíto en la zona, sin embargo, hasta el momento no ha sido identificado oficialmente.

Se espera que en las próximas horas las autoridades competentes ofrezcan mayores detalles sobre este trágico suceso.

Fuente: Christian Jiménez González

miércoles, 29 de abril de 2026

Carolina rinde cuentas y proyecta liderazgo de futuro.




“Estamos transformando una ciudad que no solo responde al presente, sino que se prepara para el futuro”, afirmó.

Más orden, espacios recuperados, seguridad, inclusión y calidad de vida: una gestión con resultados que ya marca referencia nacional.

Carolina no solo administra una ciudad, está demostrando cómo se gobierna un país. 🇩🇴

#CarolinaMejía #SantoDomingo #RendiciónDeCuentas #PolíticaRD

DE GUAYUBÍN PA VILLA DIEGO


En Guayubín, cuando alguien se iba lejos y desaparecía sin dar señales, la gente decía entre risas:



“Ese cogió la de Villa Diego.”


Nadie sabía exactamente de dónde salió la frase, pero todos entendían lo mismo: se fue… y no volvió más.


Decían que hace muchos años existía un camino polvoriento que salía rumbo a Villa Diego, un lugar lejano entre montes y caminos malos, donde quien se iba casi siempre tardaba meses en regresar… si regresaba.


Un tal Toño, famoso por deber en todos los colmados y por enamorar mujeres ajenas, un día amaneció diciendo que iba “a resolver un asunto rápido”.


Salió temprano, con una funda pequeña y su mejor camisa, prometiendo volver en la tarde.


La tarde pasó.


Pasó la noche.


Pasó la semana.


Y Toño nada.


Doña Chepa, que le fiaba arroz y aceite, preguntaba todos los días:


—¿Y Toño?


Y siempre alguien respondía:


—Olvídese de eso… ese cogió la de Villa Diego.


Desde entonces, cada vez que alguien desaparecía del pueblo, dejaba de pagar, se iba con una novia nueva o simplemente se perdía del mapa, ya nadie preguntaba mucho.


Solo decían, con media sonrisa:


—Cogió la de Villa Diego.

martes, 28 de abril de 2026

palé de Alí: Feliz por 5 dias en Guayubín.


En Hato del Chivo, cerca de Guayubín, vivía Alí, un agricultor conocido más por sus amores, sus partidas de dominó y su resistencia para la cerveza y el ron, que por el tamaño de su conuco.



Alí era hombre alegre, de esos que nunca decían que no a una invitación. Si había dominó, allí estaba. Si había una patronales, aparecía planchado. Y si alguien mencionaba el bar de Berranche, cerca de Rancha Pedro, más rápido todavía.


Pero había un detalle que siempre le molestaba: cada vez que iba donde Berranche, nunca lo atendían como él creía merecer. Las muchachas apenas lo saludaban, le ponían la cerveza tarde y casi siempre lo mandaban a sentarse en la mesa más arrinconada.


—Algún día me van a tratar como un rey —decía Alí, mientras daba un trago largo y acomodaba la gorra.


Y ese día parecía haber llegado.


Una mañana, contra todo pronóstico, Alí se sacó un palé en la lotería.


Cuando cobró aquel dinero, sintió que el mundo le pertenecía. Guardó unas papeletas en el bolsillo delantero, otras en la cartera, y salió derecho, sin mirar para los lados, rumbo al bobeo donde las hijas de Berranche.


La noticia corrió como pólvora en verano.


—¡Alí anda buchú de papeletas!

—¡Se pegó en la lotería!

—¡Hoy sí lo van a recibir con alfombra!


Y así fue.


Cuando llegó, encontró el negocio casi vacío. Apenas estaban la morena y la rubia, dos de las muchachas más vivas del lugar.


La morena lo vio entrar y le dijo sonriendo:


—Ay, don Alí… vuelva mañana, que hoy es lunes y seguro vamos a cerrar temprano.


Pero la otra, más rápida que un chisme de campo, la interrumpió:


—¡Nooo! Don Alí, si hay que amanecer con un cliente tan distinguido como usted, aquí se amanece.


Alí abrió los ojos como dos medio pesos y cogió un cuadre de rico que ni él mismo se lo creyó.


Se sentó de inmediato en una silla sencilla de madera, pero la rubia volvió a mandar:


—Morena, búscale una mecedora con cojines a don Alí.


Aquello fue música celestial.


Después de varias cajas de cerveza, entre risas y halagos, le preguntaron:


—Don Alí, ¿qué desea cenar?


Él, sorprendido de tanta atención, respondió:


—Si aparece un chivito, me lo como.


Y eso no fue sugerencia: fue orden.


Esa noche hubo chivo guisado, cerveza fría y ron del bueno.


Y así siguió.


Martes, miércoles, jueves y viernes…


Cada día más comida, más cerveza, más atenciones y más antojos. Alí se sentía patrón de hacienda. Se bebió el palé a puro gusto y aplauso.


Cada vez que sacaba un billete, las sonrisas crecían.


—Don Alí por aquí.

—Don Alí por allá.

—Don Alí, usted sí sabe vivir.


Pero el sábado, en la tardecita, la moña del palé ya se había esfumado.


El bolsillo estaba flaco. La cartera parecía un solar vacío.


Entonces la morena le puso una última cerveza en la mesa y dijo:


—Don Alí, tómese esa última, porque casi estamos cerrando.


Alí, algo confundido, preguntó:


—¿Y no hay una cenita para mí?


La rubia, sin azúcar en la voz, respondió:


—Usted puede comprar un hot dog en Guayubín o una fritura en El Pocito… porque aquí ya no queremos gente mirando.


El silencio cayó más pesado que una derrota en dominó.


Alí entendió.


Se bebió la última cerveza despacio, se acomodó la gorra, se levantó sin decir mucho y salió caminando con la dignidad medio golpeada.


Desde entonces, cada vez que alguien en Hato del Chivo se emociona demasiado por un dinero rápido, siempre aparece uno que dice:


—No te pongas como Alí… que el palé se acaba y el cariño también.


Y todo el mundo entiende la historia.

Carolina Mejía sigue consolidando al PRM en Santiago.


Juramenta nuevos líderes del PRM en Santiago Oeste y fortalece una estructura que ya ha sido clave en las victorias de 2020 y 2024.



Entre los nuevos integrantes se destaca Alexander Cuevas, empresario y dirigente comunitario de Santiago Oeste, quien se suma al PRM con todo su equipo con un compromiso firme de trabajar por su comunidad.



COOPSANO Y GREMIOS COMUNICACIONALES DE SANTIAGO RODRÍGUEZ REALIZAN CONFERENCIA “COMUNICACIÓN Y REDES SOCIALES”


Un espacio para reflexionar sobre la comunicación digital


Santiago Rodríguez, R.D. – La Cooperativa de Ahorro y Crédito Sabaneta Novillo (COOPSANO), en coordinación con el Colegio Dominicano de Periodistas (CDP), el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) y el Círculo de Locutores, Filial Santiago Rodríguez, celebró la conferencia “Comunicación y Redes Sociales”, dirigido a los profesionales de la comunicación de la provincia. 



El evento tuvo lugar en el Salón Joaquín Dolores Torres, del Coopsano Club, en El Guanal, Sabaneta, Santiago Rodríguez, como parte de las actividades conmemorativas del Día del Periodista y del Locutor Dominicano. La conferencia, estuvo a cargo del periodista Néstor Estévez, con más de tres décadas de experiencia en medios, quien abordo el impacto de las redes sociales y los retos que enfrentan los medios tradicionales frente a la inmediatez informativa. 


Durante la jornada, el señor Pedro Rodríguez, presidente del Consejo de Administración de COOPSANO, exhortó a los presentes a fortalecer su formación profesional, mantener viva la pasión por comunicar con responsabilidad e informar con veracidad en un mundo marcado por la inmediatez digital. Subrayó que se necesitan profesionales comprometidos con la verdad, capaces de discernir entre lo que edifica y lo que confunde. Asimismo, reafirmó que desde la institución se continuará apoyando estas iniciativas, consolidando el compromiso de aportar al desarrollo y crecimiento profesional. 


La actividad contó con una amplia representación de periodistas, locutores y trabajadores de la prensa, quienes participaron activamente en el intercambio de ideas y experiencias. 


En representación de COOPSANO, estuvieron presentes el señor Nicanor Rodríguez, gerente general, junto a miembros de los Órganos de Dirección y colaboradores de la institución.

El regidor del asopao de Guayubín.


En una comunidad  de Guayubín todavía se recuerda la historia de un dirigente comunitario que soñaba con llegar a regidor, pero terminó siendo más famoso por los calderos de asopao que por los votos.



Se llamaba Julián, aunque el pueblo terminó bautizándolo como “El Regidor del Asopao”.


Julián era dirigente político, líder de reuniones, hombre de motor y de visitas largas. No había casa donde no entrara ni mano que no estrechara. Siempre andaba hablando de proyectos, de ayudas y de que “el pueblo necesitaba gente nueva”.


Su gran sueño era ser regidor del municipio.


Decía que ya estaba preparado, que conocía las necesidades de la comunidad y que tenía “la gente segura”.


La oportunidad pareció llegar cuando consiguió una contrata de una pequeña obra comunitaria. No era una fortuna, pero sí un dinero suficiente para organizarse, ahorrar y fortalecer su proyecto político.


Pero Julián pensó diferente.


—La política se gana en la mesa y en el vaso —decía.


Y comenzó el festival.


Cada fin de semana había reuniones políticas… que terminaban siendo tremendo asopao, cajas de cerveza y botellas de ron encima de cualquier mesa prestada.


Mandaba a matar gallinas, compraba arroz por sacos, hielo por fundas y hasta bocinas alquiladas para “animar el encuentro”.


La gente llegaba como si fuera fiesta patronal.


—Ese sí ayuda. —Ese sí es un líder. —Esa regidoría es suya, Julián.


Y él, feliz, seguía soltando dinero como si los votos se vendieran por plato servido.


Su esposa le advertía: —Julián, tú estás alimentando barrigas, no lealtades.


Pero él respondía: —Tú no entiendes de política.


Pasaron los meses y se acabó la contrata.


Después se acabó el ahorro.


Luego vendió unos animales.


Y hasta pidió prestado “porque ya casi viene la convención”.


Cuando llegó el día de elegir los candidatos a regidor dentro del partido, Julián amaneció convencido de que barrería.


Se puso su mejor camisa, se perfumó fuerte y llegó saludando como si ya tuviera la juramentación hecha.


Pero empezó el conteo.


Y los números no salían.


Uno. Dos. Tres.


Volvieron a contar.


Cuatro votos.


Y uno de ellos, según decían en relajo, era de su propia mujer, que ni simpatizaba con el partido.


Julián miraba alrededor buscando a su gente.


Pero muchos ni aparecieron.


Otros estaban allí… apoyando a otro candidato.


Los mismos del asopao. Los mismos del romo. Los mismos que juraban: “¡Esa regiduría es suya!”


Todos desaparecidos.


Aquella noche, sentado frente a su casa con una cerveza fiada y la dignidad golpeada, Julián aprendió la lección más costosa de su carrera:


que brindar no es liderar, que coro no significa apoyo, y que el romo se bebe rápido… pero el ridículo dura años.


Desde entonces, en los campos de Guayubín, cuando alguien empieza a gastar demasiado creyendo que así ganará una candidatura, siempre aparece alguien diciendo:


—Ten cuidado… no vayas a terminar como Julián, el regidor del asopao.

lunes, 27 de abril de 2026

De la Súper Banda del Prodigio y la Kerubanda al nacimiento de Banda Real: una historia de talento, controversia y liderazgo


En la historia reciente del merengue típico dominicano, pocas trayectorias han generado tantos comentarios como la de los músicos que pasaron por El Prodigio, luego por Kerubanda y finalmente terminaron consolidando una de las agrupaciones más exitosas del género: Banda Real.



Todo comenzó con la llamada Súper Banda del Prodigio, una agrupación que marcó una etapa importante dentro del merengue típico moderno. Bajo el liderazgo de El Prodigio, la banda logró una propuesta fresca, con fusiones innovadoras, una selección musical poderosa y músicos de altísimo nivel. Fue una agrupción que elevó el estándar del típico y dejó una huella profunda en el público. Incluso años después se reconoció como una de las principales agrupaciones del género. 


Sin embargo, detrás del éxito también existían tensiones. En el ambiente artístico se comentaba que varios músicos buscaban mayor estabilidad económica y más presentaciones. Según publicaciones de la época, algunos integrantes entendían que tocar pocas fiestas por semana no era suficiente para sostenerse, lo que provocó diferencias internas y la salida de varios miembros. 


Muchos de esos talentos terminaron recalando en la Kerubanda, liderada por Kerube Ortiz, una figura fuerte del típico tradicional. Allí encontraron una nueva plataforma para seguir creciendo y consolidando su sonido. Kerubanda ya tenía peso propio dentro del género y se convirtió en una escuela importante para músicos que luego serían protagonistas de su propia historia. 


Pero la historia no terminó ahí.


Con la experiencia acumulada en ambas agrupaciones, esos músicos decidieron dar el paso más arriesgado: crear su propio proyecto. Así nació Banda Real en 2008.


No eran improvisados. Venían curtidos de escenarios grandes, de rivalidades musicales, de exigencias artísticas y también de conflictos internos. Por eso su debut no fue el de principiantes, sino el de artistas que ya sabían exactamente cómo conquistar al público.


El propio periódico elCaribe resumió esa transición con una frase que quedó para la historia: “Ellos fueron la llamada Súper Banda del Prodigio y luego formaban parte de Kerubanda.” 


Desde entonces, Banda Real se convirtió en sinónimo de éxito. Premios, giras, fanáticos fieles y una identidad propia que los separó de sus antiguos líderes. Lo que para muchos comenzó como una ruptura polémica, terminó siendo el nacimiento de una de las agrupaciones más fuertes del merengue típico.


Hasta hoy, cuando se habla de esa generación de músicos, siempre surge la misma pregunta:


¿fueron simples salidas de una banda… o el verdadero origen de un imperio musical?


Porque en la música típica dominicana, a veces una salida no es un final…


es apenas el comienzo de la historia.

El palillo del mediodía


En Guayubín todavía se recuerda a un hombre tan pobre como orgulloso, que nunca quería que nadie supiera cuando la comida escaseaba en su casa. Se llamaba Ramón, aunque en el pueblo terminaron bautizándolo como “Ramón Palillo”.



Dicen que todos los días, justo al mediodía, cuando el sol partía las piedras y el olor a comida salía de cada cocina, Ramón hacía su ritual sagrado: se lavaba la cara, se peinaba con la mano, buscaba un palillo de dientes y se lo ponía en la boca como si acabara de terminar un tremendo almuerzo.


Entonces salía despacio a caminar por la calle principal, saludando con calma, como quien viene satisfecho después de un buen plato de arroz, habichuelas y carne.


—¡Buenas tardes, Ramón! ¿Ya almorzó? —le gritaban desde una galería.


Él respondía, moviendo el palillo de un lado a otro:


—Ay, sí… demasiado. Hoy me pasé.


Y seguía caminando, con una dignidad que ni el hambre le podía quitar.


Pero la verdad era otra: muchas veces en su casa no había más que café claro o un pedazo de pan viejo. Sin embargo, Ramón prefería masticar orgullo antes que lástima.


Una vez, un vecino curioso decidió seguirlo para confirmar si de verdad comía tan bien como aparentaba. Lo vio salir con su palillo, dar dos vueltas por el parque, saludar a medio pueblo y luego regresar tranquilo a su casa.


Al rato, desde la ventana, el vecino lo vio sentado con una taza de agua caliente… y nada más.


Fue entonces cuando entendió todo.


Desde ese día, en vez de burlarse, varios vecinos comenzaron a “sobrarles” platos de comida justo a la hora del almuerzo.


—Ramón, venga, que aquí hice demasiado sancocho.


—Llévese un poquito de moro, que no quiero botarlo.


Y así, sin humillarlo, lo ayudaban.


Pero Ramón nunca dejó el palillo.


Aunque ya tuviera comida de verdad, seguía saliendo al mediodía con él en la boca, como una costumbre y casi como un símbolo.


Por eso, cuando en Guayubín alguien aparenta más de lo que tiene, todavía hay quien dice entre risas:


—Míralo… anda con el palillo de Ramón.

Alcaldía de Guayubín realiza aporte de RD$50 mil para instalación de cuarto frío en funeraria municipal de San Lorenzo


Guayubín, Montecristi. – La Alcaldía Municipal de Guayubín, encabezada por el ingeniero César Molina Estévez, realizó un aporte económico de RD$50,000.00 destinado a la instalación del cuarto frío de la funeraria municipal de San Lorenzo de Guayubín.



La entrega de los fondos fue realizada al señor Rafael Muñoz, quien recibió el aporte en representación de los responsables de esta importante obra comunitaria.


Este respaldo económico forma parte del compromiso asumido por la gestión municipal de César Molina Estévez de atender las necesidades prioritarias de las comunidades, fortaleciendo los servicios esenciales y brindando apoyo a iniciativas que impactan de manera directa a la población.


El ejecutivo municipal destacó la importancia de contar con espacios adecuados y dignos para el servicio funerario, especialmente en momentos difíciles para las familias, reafirmando así el interés de la Alcaldía en seguir colaborando con obras que mejoren la calidad de vida de los munícipes.


Con esta contribución, la Alcaldía de Guayubín continúa impulsando acciones de carácter social y comunitario, en beneficio de los residentes de San Lorenzo y de todo el municipio.

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