Dicen en los campos del Cibao que hace muchos años existió un gallero famoso llamado Don Chepe Luna, hombre serio, orgulloso de sus animales y conocido porque casi nunca perdía una pelea. Su gallo colorado, apodado “Relámpago”, era temido en todas las galleras de la región.
Una tarde de domingo llegó a una jugada grande en un pueblo vecino. La gente llenaba la gallera y corría el dinero de apuesta por todos lados. Apenas Don Chepe Luna entró con su gallo bajo el brazo, un hombre rico y burlón se le acercó riéndose.
—Don Chepe, hoy sí le van a tumbar el invicto a ese gallo.
Chepe lo miró tranquilo y respondió:
—El gallo habla en la arena.
El hombre, confiado porque llevaba un gallo enorme y agresivo, le dijo delante de todos:
—Vamos a hacer un trato… si su gallo pierde, me lo regala.
La gente hizo silencio. Nadie podía creer aquella propuesta. Relámpago valía más que una finca pequeña.
Don Chepe Luna pensó unos segundos, acarició las plumas del gallo y sonrió.
—Está bien… pero si el suyo pierde, usted me da el suyo y además deja de hablar tanto.
Las risas no se hicieron esperar y el trato quedó cerrado.
Sonó la campana y soltaron los gallos. El gallo del hombre rico salió tirando picotazos y espuelas como un demonio. Relámpago parecía cansado y comenzó retrocediendo. La multitud gritaba pensando que Don Chepe perdería por primera vez.
Pero de repente, el colorado brincó con una rapidez inesperada y le dio una sola espuela certera al otro gallo. El animal cayó dando vueltas en la arena y no volvió a levantarse.
La gallera explotó en gritos.
El hombre rico quedó mudo, mirando el suelo mientras Don Chepe Luna levantaba a Relámpago entre aplausos.
Cuando le entregaron el gallo perdido, Don Chepe lo devolvió.
—Quédese con él —dijo—. Hay hombres que pierden un gallo… y otros que pierden la humildad.
Desde ese día, cuentan que nadie volvió a pedirle un gallo regalado a Don Chepe Luna, porque entendieron que en las galleras no solo peleaban los animales… también el orgullo de los hombres.

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