miércoles, 17 de junio de 2026

Canyo y Chucho Caimán: los dos grandes jabladores de Guayubín


Texto: Edgar Alvarez 


Por las calles de Guayubín se decía que había dos hombres capaces de hablar más que una emisora de radio: Canyo y Chucho Caimán.



Una mañana se encontraron en el parque y comenzaron a contar historias.


—Anoche pesqué un pez tan grande que tuve que pedirle ayuda a tres camionetas para sacarlo del río —dijo Canyo.


Chucho Caimán soltó una carcajada.


—Eso no es nada. Yo sembré una mata de auyama que creció tanto que las nubes se quedaban enganchadas en las hojas.


La gente comenzó a rodearlos para escuchar sus ocurrencias.


—Pues yo tengo una gallina que pone huevos de dos libras —continuó Canyo.


—Y yo tengo un chivo que cuando bala se escucha hasta en Montecristi —respondió Chucho.


Los presentes no podían aguantar la risa.


Entonces un viejo del pueblo les preguntó:


—¿Y cuál de ustedes dice la verdad?


Canyo miró a Chucho y respondió:


—La verdad es que ninguno.


Chucho asintió y agregó:


—Pero si dejamos de hablar, Guayubín se queda sin entretenimiento.


Desde aquel día, cuando alguien exagera una historia en el pueblo, la gente dice entre risas:


—¡No me vengas con cuentos de Canyo y Chucho Caimán, los dos grandes jabladores de Guayubín! 😄

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