Por: Edgar Álvarez
Hatillo Palma, Guayubín, Montecristi, R.D. — Hablar de la historia reciente de Hatillo Palma es también hablar de hombres que, desde diferentes escenarios, han contribuido al crecimiento de esta comunidad. Entre ellos se encuentra Simeón Ramírez, productor agrícola, dirigente comunitario y político, reconocido especialmente por haber sido el primer síndico de Hatillo Palma.
Su trayectoria comenzó estrechamente ligada al trabajo de la tierra. Durante décadas se dedicó a la producción de banano, actividad que se convirtió en una de las principales fuentes económicas de Hatillo Palma y de toda la Línea Noroeste.
La experiencia acumulada como productor lo llevó a asumir responsabilidades dentro del movimiento gremial agrícola. Ramírez llegó a ocupar la presidencia de la Asociación Dominicana de Productores de Banano (ADOBANANO), desde donde defendió los intereses de los productores y participó en discusiones relacionadas con la producción, comercialización, infraestructura y las dificultades que enfrenta el sector. En 2017, por ejemplo, encabezaba la entidad cuando evaluaba los daños provocados por el huracán María a las plantaciones de la Línea Noroeste.
Primer síndico de Hatillo Palma
Uno de los capítulos más importantes de su trayectoria está relacionado con la vida institucional de Hatillo Palma.
Ramírez fue el primer síndico de este distrito municipal, convirtiéndose en una de las figuras pioneras de la administración municipal de la comunidad.
Desde esa posición tuvo la responsabilidad de participar en los primeros pasos de la organización institucional de Hatillo Palma, en una etapa fundamental para el desarrollo político y administrativo de la localidad.
Su liderazgo también se extendió a otros espacios de participación social y comunitaria, manteniéndose vinculado a los principales temas de interés para los habitantes de la zona.
Al frente del Proyecto La Cruz de Manzanillo
Otro capítulo destacado de su vida pública fue su responsabilidad como administrador del Proyecto Agrario La Cruz de Manzanillo, una de las principales estructuras productivas de la provincia Montecristi.
Cuando asumió esa función encontró, según reseñas de la época, un proyecto que atravesaba dificultades y deterioro. Su experiencia como productor agrícola le permitió impulsar iniciativas dirigidas a recuperar terrenos y aumentar la producción.
Durante su gestión se promovió la siembra de productos de ciclo corto para contribuir al abastecimiento de los mercados y generar oportunidades de trabajo en las comunidades cercanas. Una semblanza publicada sobre su gestión lo describe como un hombre de voluntad y compromiso con la recuperación productiva del proyecto.
Un hombre ligado a la agricultura
La agricultura ha sido el hilo conductor de buena parte de la vida de Simeón Ramírez. Su experiencia de décadas como productor le permitió conocer directamente las dificultades que enfrentan quienes trabajan la tierra.
Desde ADOBANANO y otros espacios de representación agrícola, defendió la necesidad de mejorar las condiciones de los productores de la Línea Noroeste, una región donde el banano constituye una actividad económica fundamental.
Su conocimiento del campo también fue una de las razones por las que su experiencia resultó importante durante su paso por la administración del Proyecto La Cruz de Manzanillo.
Un legado para Hatillo Palma
La historia de Simeón Ramírez reúne varias facetas: productor agrícola, dirigente gremial, servidor público, líder comunitario y administrador de uno de los principales proyectos agrícolas de Montecristi.
Su nombre permanece ligado especialmente a los primeros años de la administración municipal de Hatillo Palma y a la historia de la producción bananera de la Línea Noroeste.
Más allá de los cargos ocupados, su trayectoria representa la de un hombre que ha permanecido vinculado al trabajo, la agricultura y los procesos de desarrollo de su comunidad.
Simeón Ramírez es parte de la historia viva de Hatillo Palma: un productor que llegó a convertirse en dirigente agrícola, un servidor público que asumió la responsabilidad de ser el primer síndico de su comunidad y un hombre que también tuvo en sus manos la conducción del Proyecto La Cruz de Manzanillo.

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